
Normalmente es muy fácil reconocer a un turista, sobre todo a los que nos visitan en las playas españolas…
Suelen tener aspecto de gamba despellejada, devido a que quieren eliminar su natural color lechoso en una semana de vacaciones y se van a la playa a torrarse vuelta y vuelta ¡cual bistec a la plancha!.
Un accesorio imprescindible para todo turista que se precie, son las sandalias abiertas, pero para parecer un verdadero guiri, deben ir acompañadas de calcetines blancos (a poder ser bien estiraditos) que lleguen casi a la rodilla.
El resto del look se complementa con pantalones cortos a juego con una camisa floreada que se suele llevar por fuera, una gorra o visera y la importantísima cámara de fotos colgada del cuello.
Cualquier ladrón o timador los ve a la legua, incluso he visto algunos que se “disfrazan” de turistas para acercarse a los auténticos, e intentar robarles tapando la mano que se desliza dentro del bolso con un mapa. Cuando se vive en una zona turística se ven muchas cosas, y en verano algunas se llenan de carteristas rumanas, claveleras y timadores varios que intentan hacer su agosto.
Con esto no quiero decir que no podamos visitar las zonas turísticas, porque ladrones hay en todos lados, además en determinados países será evidente por nuestro aspecto físico que no somos del lugar, pero debemos evitar caer en esteorotipos y mezclarnos con la gente del lugar, siempre sin dejar a un lado nuestra comodidad y tomando ciertas medidas de seguridad.
Evidentemente necesitaremos una guia de viaje y un mapa, pero tampoco hace falta abrirlo descaradamente en medio de una concurrida calle. Lo ideal es estudiárselo antes de salir del hotel, organizarnos las visitas del día y si nos hace falta mirarlo en ruta, hacerlo sin llamar demasiado la atención.
Lo de la cámara de fotos es otro tópico… Vale que sentimos la necesidad de hacer fotos a todo lo que nos rodea, pero tampoco hay porqué llevarla al cuello, porque estamos llamando la atención, y será mucho más fácil que nos la quiten. Tampoco conviene llevar demasiadas joyas encima, no hay porqué alardear, sobre todo cuando se viaja a zonas donde abunda la miseria.
Las cosas de valor, el original del pasaporte (deberíamos llevar una copia encima) y la mayoría de dinero o cheques , conviene dejarlos en la caja fuerte del hotel. Si el hotel no dispone de caja fuerte y queremos llevarlo encima, un accesorio de viaje muy práctico son los cinturones con cremallera oculta para llevar el dinero o las riñoneras de seguridad que se pueden llevar debajo de la ropa y pasan totalmente desapercibidas.


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