
Sus orígenes se remontan al año 1382, cuando el Dyaharks el-Jalili construyó un gran caravanserai o posada para comerciantes con estancias para los animales y cargamentos.
Este caravanserai, punto de referencia de la actividad económica de la zona todavía existe, y si queremos visitarlo solo debemos preguntar por la calle angosta de Sikka Jan el-Jalili y Badestan.
Para adentrarse en este inmenso mercado de laberínticas callejuelas, hay un par de requisitos indispensables:
¡Mucha paciencia, buen humor y aprender a regatear!
Si queremos conseguir un buen precio, lo primero es dar una vuelta para saber por dónde van los tiros , no debemos mostrar mucho interés por el artículo (o estaremos perdidos), y NUNCA cogerlo.
El precio que nos dirán será desorbitado, y deberemos ofrecer cuatro veces menos, armarnos de paciéncia, y divertirnos un rato (a los egipcios les gusta mucho el cachondeo, y cuando descubran que eres español, irán como moscas), pero siempre mostrando respeto y teniendo mucho cuidado, ya que intentarán engatusarte con el último chiste, la frase de moda que han aprendido en español o llamándote jabibi (amigo).
Nunca hables con tus acompañantes sobre lo que quieres pagar, porque aunque no lo parezca, es muy probable que te entiendan.
Si tienes bolígrafos de propaganda ¡llévatelos! se vuelven locos por ellos, y a lo mejor los puedes cambiar por pequeñas cosas o ofrecerles un regalito para sus hijos… Aunque les gustan más los que no son de propaganda, y para nosotros es un simple boli.
Pero si no te gusta el regateo, te cansa, o simplemente no tienes tiempo: ¡Pásate por la tienda de “Jordi”!
Sí, has oído bien Jordi, que aunque es egipcio, vivió muchos años en Cataluña y habla español perfectamente. En su tienda podrás encontrar lo mísmo que en las demás (Sishas, chilabas, todo tipo de estuas, esencias de perfumes, papiros, etc), pero a un precio fijo que es bastante barato, y además siempre te regala alguna cosita. La calidad quizás no es muy buena, ¿pero te dán calidad los demás?, y te soluciona el tema de los regalos.
Su tienda está en un estrecho callejón, subiendo unas angostas escaleras que te llevan a una especie de corrala , pero no te preocupes, es sobradamente conocida, y si preguntas, cualquier jovencito estará encantado de acompañarte.
El- Khalili, o El Jalili, es el sítio ideal para comprar los regalos, porque en las tiendas dónde te llevan los guías es muchísimo más caro debido a que ellos se llevan comisión. Aunque puede que te digan que sus pergaminos son auténticos y los de el Jalili están hechos de piel de plátano, pero…
¿Se dará cuenta tu cuñado?.

Independientemente de las tiendas para turistas, El Jalili es la esencia de El Cairo, y vale la pena dejarnos llevar por el perfume de las especias y adentrarnos en sus estrechas callejuelas. Será como si nos hubiésemos trasladado a la época de las Mil y una Noches, dónde podremos encontrar talleres artesanales, carnicerías en las que no existen las neveras, impresionantes mezquitas en las que verás gente durmiendo, o ancestrales barberías dónde te quitan los pelos con un simple hilo de algodón.

Una visita indispensable, es el Café Fishawy, más conocido como el café de los espejos, que lleva abierto desde hace más de 200 años durante las 24 horas del día. Allí podrás disfrutar de un karkadé o té de hibiscus, mientras compartes una shisha con aromático tabaco de sabor a frutas.
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Tags: Egipto, El Cairo, jan el jalili, Khan el Khalili


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